la mejor luz para hacer retratos
Todo fotógrafo profesional sabe que, cuando se comienza uno a aficionar a la fotografía, raramente se interesa por la foto de estudio, los focos, los flashes, reflectores, etc. Solemos interesarnos en la fotografía callejera o de paisaje. Sin embargo, es casi inevitable terminar haciendo fotos de personas, amigos, seres queridos o incluso animales, como si de fotógrafos de retratos se tratase. Con el tiempo, sin ser muy conscientes, nos acostumbramos a utilizar una única fuente de luz, es decir, el sol o cualquier fuente artificial que nos ilumine en interiores o de noche.
Por ejemplo, para la fotografía de paisaje, el levantarse dos horas antes del amanecer en lugares con temperaturas por debajo de cero, o incluso a gran altitud, es algo bastante normal cuando te pica el gusanillo de la fotografía. Sin embargo, si somos verdaderamente sinceros con nosotros mismos, el pasar a utilizar el flash, o un simple reflector, nos da pereza e incluso en algunos casos lo consideramos como una ayuda de algún modo artificial y que rechazamos de inicio.
Aunque parezca algo de perogrullo, el darse cuenta de que disponer de varias fuentes de luz, o el poder variar la proporción del tamaño de esa fuente con respecto a lo fotografiado, no es en muchas ocasiones sencillo y se tarda en ser consciente de lo que implica, especialmente cuando enteramos en el terreno del retrato.
Todos hemos hecho alguna vez un retrato, y hablo de todo el mundo, ya que ahora con los móviles la fotografía se ha universalizado llegando a todo el mundo, pero ¿Cuántos de ellos son conscientes de lo que supone poder controlar la luz que se utiliza? Muy pocos ¿verdad?
Dicho lo cual, vuelvo a la pregunta inicial ¿existe alguna luz mejor que otra? En mi opinión la respuesta es no. “Toda luz es luz”, independientemente de la fuente de donde proceda, todas ellas varían en características; temperatura, dirección, intensidad, etc. En otras palabras la luz “natural”, el sol, el fuego, las estrellas, desde el punto de vista puramente físico, siguen siendo una fuente de energía igual que la procede de fuentes artificiales.
La clave ( la mejor luz para hacer retratos ) no es el tipo de luz, si no nuestra capacidad para ajustarla a lo que necesitamos. Por “ajustarla” quiero decir, poder utilizar diferentes fuentes de luz al mismo tiempo y controlando su posicionamiento, tamaño e intensidad. Una vez que esto se entiende, para ciertos tipos de fotografía es un “game changer”!!!
Como ejemplo ilustrativo podéis ver un autorretrato. Equipo de luz utilizado: Flash Speedlight Godox V860II-C + Softbox – paraguas 109cm